domingo, 31 de julio de 2011

Las Cuatro perlas. Parte 2


Al escuchar esto, el rey decidió partir de nuevo hacia Angkor Vat para ver que sucedía. Al llegar allí, descubrió que efectivamente el reino estaba al borde de la guerra civil. En su afán por descubrir traidores y ayudarse a sí mismo, el rey olvidó acordar la regencia en su ausencia y los dos generales más poderosos, se peleaban ahora por la corona. El rey se puso al servicio de uno de los generales sin que le reconocieran, y lo pusieron al mando de una compañía. Este rey era un grandísimo estratega, por lo que no le costó nada provocar la derrota del otro general, y en el apogeo de la victoria, darse la vuelta y atacar al otro, derrotándolo igualmente. Los soldados, reconociendo en ese misterioso comandante a su rey, lo aclamaron de nuevo como rey y lo llevaron de vuelta a la ciudad. Al pasar por un pueblo una anciana leprosa (madre de un ejecutado por traición) se abalanzó sobre el rey con un cuchillo, y a pesar de que no le hizo ningún daño con el arma, sí le contagió la lepra... y al ver esto, su escolta huyó dejándole solo de nuevo.
Cuando llegó a la capital, lo hizo sin el boato y ceremonia que él pretendía, así que se tumbó para morir en una esquina, los guardias de la ciudad lo encarcelaron por vagabundo y allí se quedó, solo y pobre en el lodo de su vida.
Al poco tiempo las cuatro mujeres descubrieron dónde estaba y qué había pasado, así que consiguieron acceder a la prisión y permanecer con él en sus últimos momentos de vida. Ahí fue cuando el rey descubrió que verdaderamente le amaban, y que incluso entre el lodo de aquella cárcel, esas cuatro perlas permanecían con él.


Adaptación leyenda Khmer

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Angkor Vat.

Angkor Vat.
Mi sopa primitiva.