martes, 16 de agosto de 2011

El Hombre que pagaba por hablar. Parte 1

Kubak era un niño de una pequeña aldea situada en un pequeño valle ubicado en un inmenso y rico territorio. Esta aldea era muy pequeña, y la gente se ocupaba de sus obligaciones sin quejas,, ya que eran muy pobres, pero cuando llegaba el tiempo de ocio, bien a la comida o bien a la noche, se dedicaban a dormir, a comer o a inútiles pasatiempos, pero nunca se relacionaban ni hablaban con el resto, decían que "no tenían tiempo", "que estaban muy cansados", siempre ponían excusas a  los que preguntaban. Un día llegó a la aldea un hombre muy anciano y se quedó a vivir con ellos, como no daba problemas y lo único que hacía era pasear y mirar a la gente que trabajaba lo dejaron estar. Kubak nunca se había fijado en este personaje hasta que un día vio como se acercaba a un albañil que estaba arreglando una casa mientras intentaba entablar conversación con él. El albañil lo despidió de malos modos diciendo que tenía que trabajar y que fuera a molestar a otro. Esta situación se sucedió en varias ocasiones durante varios meses, harto de mirar y muerto de curiosidad Kubak fue durante su hora de la comida a buscar al viejo para preguntarle el porqué de esa "actividad". Cuando el anciano le vio, lo primero que hizo fue coger una silla y pedirle que se sentara, cuando Kubak se sentó, el anciano no le dejó hablar, pero no porque hablara mucho, si no porque simplemente le preguntó: "¿Quieres ser un hombre de verdad?".

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