domingo, 25 de septiembre de 2011

I feel...


                Había una vez, un hombre, un hombre que era mortal. Los seres humanos de esa época habían olvidado lo que era amar. Y un médico muy prestigioso halló la manera de no morir de forma natural, pero había un alto precio que pagar. La inmortalidad, a cambio de los sentimientos.
                Los seres humanos de esa época, pensaron “podré ser inmortal… ¿qué más me da no poder volver a amar?, ¿qué más me da no poder volver a odiar? Los sentimientos sólo traen problemas.”
                Y la humanidad entera, en masa, se presentó para sufrir las pruebas que los harían inmortales.
                Sin embargo, hubo un ser humano que se negó. Se convirtió en el centro de atención de todo el planeta. La gente se reía de él. .“¿por qué quiere morir?, ¿está triste? ¿No es feliz?” “Dejadlo” contestaban algunos, “es un infeliz que no tiene nada en la vida por lo que luchar”
                “¿Luchar?” contestaba él, “Yo soy el que lucho, vosotros os estáis rindiendo”
                Este ser humano ya estaba al final de su vida, había visto demasiado, y sabía muchas cosas. Por lo que vivió feliz, a pesar de que lo consideraban un loco.
 La raza humana descubrió cómo evitar la muerte de forma natural… Hubo un ser humano que se negó a convertirse en inmortal, pues debía sacrificar sus sentimientos para ello.
Cuando notaba las negras y cálidas alas de la muerte rondándole, sólo dijo una cosa, ante las millones de cámaras y personas que visualizaron su muerte. Simplemente dijo:


“Recordadme, no queráis olvidarme, recordadme para que en un futuro si hay alguien que se quiera liberar de la terrible maldición de la inmortalidad, sepa que no es imposible, ni horrible, ceder al abrazo de la muerte. Pues he vivido mi vida todo lo bien que he podido, y me siento muy feliz.”

Después de esto murió.

Y tras el silencio sepulcral y solemne que reinó en la sala, una niña de cabellos negros le preguntó a su madre:
“Mamá, ¿Qué significa feliz?”

“Y la madre lloró”.

martes, 20 de septiembre de 2011

Hoy se hace un año...


José Antonio Labordeta ( 1935-2010 )

            Hoy se hace un año, un año sin grandes personas, sin opiniones muy diversas y entendidas en diversos campos… pero ninguna opinión será tan echada de menos como la de aquel que hizo sonreír a media España cuando mandó a medio hemiciclo a la mierda, como la de aquel que nos recordó el porqué de nuestra lucha con canciones nacidas de su resistente y sabio corazón. Todos echaremos de menos al genial hombre que encarnaba una de las más acérrimas luchas contra el fascismo, la injusticia y el deshonor de políticos corruptos sin escrúpulos. Por todo esto y muchísimo más, creo que todos podemos decir que echaremos de menos al grandísimo hombre que era y fue José Antonio Labordeta, un hombre al que ni de lejos le hace justicia este corto y apurado memorándum. Salud caballero, para mí y para muchísimos más usted siempre será  José Antonio Labordeta “a la mierda”. El verdadero representante del pueblo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La realidad del Mundo. Parte II


             […] Seguramente no; el mar entonces no era tan bueno como hoy, ni tan pacífico; pero sí más hermoso, más pintoresco, un poco más joven. La belleza del mundo y del mar dependía en gran parte de su rutina y de su inmovilidad.
             […] Hoy, estos matices se pierden; el mundo lleva el camino de confundir y borrar sus colores. Hoy, un japonés es un señor civilizado vestido a la europea; un polinesio va como turista a la Meca, en un magnífico paquebote de quince mil toneladas. La musa del progreso es la rapidez; lo que no es rápido está condenado a morir.
                Todo ello es mejor, ¿quién lo duda? Indica más civilización; pero para el que todavía conserva en la retina el recuerdo del mar antiguo, para éste, la confusión moderna es un espectáculo lamentable.

Pío Baroja –Las inquietudes de Shanti Andía-

viernes, 16 de septiembre de 2011

La realidad del Mundo. Parte I


“Hoy, el mar ha cambiado, y ha cambiado el barco,  y ha cambiado también el marino. De aquellas airosas voladuras que tanto nos entusiasmaban, no quedan más que esos palos cortos para sostener los vástagos de las poleas; de aquellas maniobras complicadas, nada se conserva.
                Antes, el barco de vela era una creación divina, como una religión o como un poema; hoy, el barco de vapor es algo continuamente cambiante como la ciencia…, una maquinaria en eterna transformación.
                Antes, el capitán era un hombre sabio, un tirano de un poder inaudito, un hombre que tenía que bastarse a sí mismo; hoy es un especialista injerto en un burócrata.
                Hoy, es la máquina la impulsora del barco, algo exacto, matemático, medido; antes, era el viento, algo caprichoso, impalpable, fuera de nosotros. “Llevamos el Ángel de la guarda en la lona de nuestras velas”, me decía Don Ciriaco […] “llevamos la fuerza en nuestra carbonera” podría decir un capitán de hoy.
                […]Antes, el mar era nuestra divinidad, era la reina endiosada y caprichosa, altiva y cruel; hoy es la mujer a quien hemos hecho nuestra esclava.
                Nosotros , marinos viejos, marinos galantes, la celebrábamos de reina y no la admiramos de esclava.”

Pío Baroja -Las inquietudes de Shanti Andía-

lunes, 12 de septiembre de 2011

Realmente, podemos.


                Sabemos algo, pero lo que sabemos no lo podemos explicar. Pero lo percibimos. Así ha sido durante toda nuestra vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está, como una astilla clavada en nuestra mente… Y nos está haciendo enloquecer.
La Resistencia ha comenzado.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Los marginados.

-“¡Hey!”

-“Hey…”

-“¿Eres un soñador?”

-“Si.”

-“No he visto muchos últimamente.”

-“Es que últimamente, las cosas no han sido fáciles para los soñadores. Dicen que soñar se ha acabado, y que ya nadie lo hace.”

-“El soñar no se ha muerto, sólo ha sido olvidado. Eliminado de nuestro lenguaje. Ya no se enseña, y, por tanto, nadie sabe que existe. Los soñadores han sido exiliados a la oscuridad. Estoy tratando de cambiar esto, y espero que tú también lo estés haciendo. Soñando cada día, soñando con nuestras manos, y soñando con nuestras mentes. Nuestro planeta se enfrenta a los mayores problemas con los que jamás se ha enfrentado. Jamás. Así que sea lo que sea que hagas, no te aburras. Vivimos en la época más emocionante que jamás podríamos haber esperado vivir. Y todo esto, no es más que el principio.”

martes, 6 de septiembre de 2011

Mouseland


Esta es la historia de un lugar llamado Mouseland.
                Mouseland era un lugar donde todos los ratones vivían y jugaban, donde nacían y morían, y ellos vivían de la misma manera que tú y que yo lo hacemos. Incluso tenían un parlamento, y cada cuatro años elecciones, y caminaban rumbo a las urnas y votaban. Tal como tú y yo. Y cada día de elecciones los ratones iban a las urnas y elegían un gobierno, un gobierno formado por enormes y gordos gatos negros. No tengo nada en contra de los gatos, ellos eran buenos gobernantes. Dirigían su gobierno con dignidad y hacían buenas leyes, es decir: leyes buenas para los gatos. Pero estas leyes que eran buenas para los gatos no eran muy buenas para los ratones. Una de las leyes decía que la entrada a la guarida de los ratones, debía de ser tan grande como para que un gato introdujera su pata en ella. Otra ley obligaba a los ratones a no excederse de cierta velocidad al correr, para que los gatos los pudieran cazar sin esfuerzo. Todas estas leyes eran buenas para los gatos, pero no para los ratones, y cuando los ratones lo tuvieron más y más difícil, cuando no pudieron aguantar más, decidieron que había que hacer algo más. Y el día de las urnas fueron en masa y votaron en contra de gatos negros… Y eligieron un gobierno mandado por gatos blancos. Los Gatos blancos habían puesto en marcha una gran campaña. Dijeron: “Todo lo que necesita Mouseland es más visión”  Habían dicho: “El problema con Mouseland son las entradas redondas de las ratoneras”, “Si nos elegís, establecernos entradas cuadradas”
Y lo hicieron.
Y las entradas cuadradas eran el doble que las redondas, y ahora los gatos podían meter sus dos patas. Y la vida era más dura que nunca… Y cuando no pudieron aguantar más, votaron contra los blancos, y pusieron de nuevo a los negros, para luego regresar a los blancos, y de ahí a los negros otra vez. Incluso trataron con gatos mitad blancos-mitad negros.
                Y lo llamaron: Coalición.
                Incluso intentaron un gobierno hecho de gatos con manchas. Eran gatos que intentaban hablar con ratones, pero que comían como gatos. Veréis, el problema no estaba en  el  color de los gatos. El problema estaba en que eran GATOS. Y como eran gatos, ellos, naturalmente, veían por el interés de los gatos y no de ratones.
Finalmente llegó desde lejos un ratoncito que tuvo una idea. ÉL les dijo a  los otros ratones: “¿Por qué seguimos eligiendo un gobierno hecho por gatos?”, “¿Por qué no elegimos un gobierno hecho por ratones?” “OOOOHHHH”, dijeron el resto de ratones, “es un COMUNISTA”. Así que lo encerraron. Pero quiero recordaros una cosa, podéis encerrar a un ratón o a un hombre… pero nunca podéis encerrar una idea”. 

Angkor Vat.

Angkor Vat.
Mi sopa primitiva.