domingo, 25 de septiembre de 2011

I feel...


                Había una vez, un hombre, un hombre que era mortal. Los seres humanos de esa época habían olvidado lo que era amar. Y un médico muy prestigioso halló la manera de no morir de forma natural, pero había un alto precio que pagar. La inmortalidad, a cambio de los sentimientos.
                Los seres humanos de esa época, pensaron “podré ser inmortal… ¿qué más me da no poder volver a amar?, ¿qué más me da no poder volver a odiar? Los sentimientos sólo traen problemas.”
                Y la humanidad entera, en masa, se presentó para sufrir las pruebas que los harían inmortales.
                Sin embargo, hubo un ser humano que se negó. Se convirtió en el centro de atención de todo el planeta. La gente se reía de él. .“¿por qué quiere morir?, ¿está triste? ¿No es feliz?” “Dejadlo” contestaban algunos, “es un infeliz que no tiene nada en la vida por lo que luchar”
                “¿Luchar?” contestaba él, “Yo soy el que lucho, vosotros os estáis rindiendo”
                Este ser humano ya estaba al final de su vida, había visto demasiado, y sabía muchas cosas. Por lo que vivió feliz, a pesar de que lo consideraban un loco.
 La raza humana descubrió cómo evitar la muerte de forma natural… Hubo un ser humano que se negó a convertirse en inmortal, pues debía sacrificar sus sentimientos para ello.
Cuando notaba las negras y cálidas alas de la muerte rondándole, sólo dijo una cosa, ante las millones de cámaras y personas que visualizaron su muerte. Simplemente dijo:


“Recordadme, no queráis olvidarme, recordadme para que en un futuro si hay alguien que se quiera liberar de la terrible maldición de la inmortalidad, sepa que no es imposible, ni horrible, ceder al abrazo de la muerte. Pues he vivido mi vida todo lo bien que he podido, y me siento muy feliz.”

Después de esto murió.

Y tras el silencio sepulcral y solemne que reinó en la sala, una niña de cabellos negros le preguntó a su madre:
“Mamá, ¿Qué significa feliz?”

“Y la madre lloró”.

3 comentarios:

  1. Qué bonito,una historia que no sé si tomar por triste o feliz...
    Un beso violeta,Pyros.

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  2. Ah,y te extraño muchísimo!

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Angkor Vat.

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Mi sopa primitiva.