martes, 6 de septiembre de 2011

Mouseland


Esta es la historia de un lugar llamado Mouseland.
                Mouseland era un lugar donde todos los ratones vivían y jugaban, donde nacían y morían, y ellos vivían de la misma manera que tú y que yo lo hacemos. Incluso tenían un parlamento, y cada cuatro años elecciones, y caminaban rumbo a las urnas y votaban. Tal como tú y yo. Y cada día de elecciones los ratones iban a las urnas y elegían un gobierno, un gobierno formado por enormes y gordos gatos negros. No tengo nada en contra de los gatos, ellos eran buenos gobernantes. Dirigían su gobierno con dignidad y hacían buenas leyes, es decir: leyes buenas para los gatos. Pero estas leyes que eran buenas para los gatos no eran muy buenas para los ratones. Una de las leyes decía que la entrada a la guarida de los ratones, debía de ser tan grande como para que un gato introdujera su pata en ella. Otra ley obligaba a los ratones a no excederse de cierta velocidad al correr, para que los gatos los pudieran cazar sin esfuerzo. Todas estas leyes eran buenas para los gatos, pero no para los ratones, y cuando los ratones lo tuvieron más y más difícil, cuando no pudieron aguantar más, decidieron que había que hacer algo más. Y el día de las urnas fueron en masa y votaron en contra de gatos negros… Y eligieron un gobierno mandado por gatos blancos. Los Gatos blancos habían puesto en marcha una gran campaña. Dijeron: “Todo lo que necesita Mouseland es más visión”  Habían dicho: “El problema con Mouseland son las entradas redondas de las ratoneras”, “Si nos elegís, establecernos entradas cuadradas”
Y lo hicieron.
Y las entradas cuadradas eran el doble que las redondas, y ahora los gatos podían meter sus dos patas. Y la vida era más dura que nunca… Y cuando no pudieron aguantar más, votaron contra los blancos, y pusieron de nuevo a los negros, para luego regresar a los blancos, y de ahí a los negros otra vez. Incluso trataron con gatos mitad blancos-mitad negros.
                Y lo llamaron: Coalición.
                Incluso intentaron un gobierno hecho de gatos con manchas. Eran gatos que intentaban hablar con ratones, pero que comían como gatos. Veréis, el problema no estaba en  el  color de los gatos. El problema estaba en que eran GATOS. Y como eran gatos, ellos, naturalmente, veían por el interés de los gatos y no de ratones.
Finalmente llegó desde lejos un ratoncito que tuvo una idea. ÉL les dijo a  los otros ratones: “¿Por qué seguimos eligiendo un gobierno hecho por gatos?”, “¿Por qué no elegimos un gobierno hecho por ratones?” “OOOOHHHH”, dijeron el resto de ratones, “es un COMUNISTA”. Así que lo encerraron. Pero quiero recordaros una cosa, podéis encerrar a un ratón o a un hombre… pero nunca podéis encerrar una idea”. 

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