lunes, 17 de octubre de 2011

No puede ser. Otra vez no.


                No puede ser. Otra vez no.
                A ver, os voy a enseñar para qué sirve un árbol, pedazo de mandriles. Los árboles nos proporcionan oxígeno. Los árboles nos dan sombra y fruta. Nos proporcionan poesía, pues cumplen el papel de la más poderosa de las musas. Nos deleitan con su compañía silenciosa pero agradable. Un árbol nunca se va a defender, no va a correr, no va a gritar. Nos lo dan todo, y no nos arrebatan nada. ¿Por qué los matamos? ¿Por qué los dejamos morir?
                Estos últimos días arde Galicia.
                En los últimos días, Galicia arde como nunca. Cerca de 16 incendios activos, Manzaneda ya ha perdido 1400 hectáreas de su total territorio. Se contabilizan más de 6000 hectáreas destruidas.       
¿Qué decir?
¿Qué queréis que diga? Desprecio, mi más hondo, profundo y descontrolado desprecio. Eso es lo que digo, porque lo peor es que la mayor parte de los incendios han sido provocados… Y eso me hace pensar, ¿por qué? Ser humano contéstame, ¿por qué eres tan hijo de puta?
Tengo 20 años, estudio en la Universidad Autónoma de Barcelona y odio al ser humano. Hay días en los que lo único que me apetece es que caiga un enorme meteorito y nos mate a todos… damos asco, destruimos el planeta, nos consideramos el centro de todo, creemos que lo sabemos todo…
Galicia ha ardido, Galicia arde, Galicia arderá. Y nosotros pensando en que hacer mañana por que tenemos el día libre…
Odio al género humano, cada día estoy más desilusionado y tengo  menos esperanza de arreglarlo.


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Angkor Vat.

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Mi sopa primitiva.