domingo, 2 de octubre de 2011

No puedo ponerle título a esto. Simplemente es.

Hoy estaba hablando con mi compañero de piso... cuando de repente sonó en el ordenador "Chove en Santiago" de Luar na Lubre... Lo primero que pensé fue lo de siempre: "joé que canción tan chula", lo siguiente ya fue algo más profundo: "suena como la lluvia" y por último, un indescriptible calor e inmensa tristeza inundaron mi corazón, mientras la canción se iba deslizando por mis oídos como un torrente de agua que suavemente cae por la mañana, a través de la niebla. Mi compañero, viendo mi reacción, me preguntó que pasaba... y empecé a explicarle lo que sentía... pero me vi incapaz... así que lo que hice, fue crearle una imagen mental muy gráfica...

-Imagina, imagina por un momento que vives en un piso muy antiguo, tan antiguo que la madera de la ventana está un poco carcomida... y la pintura se desprende con mucha facilidad. Estás mirando por la ventana, y desde esa posición ves una calle, una calle estrecha, a la par que serpenteante y un poco laberíntica. Empieza a llover... y en menos de diez minutos, la calle está encharcada, los adoquines empapados y resbaladizos, las paredes mojadas a trozos, pues los ventanales y las terrazas evitan que se moje toda la fachada del edificio. Imagina todo esto, imagínatelo, mientras suena esta canción... imagínatelo mientras asumes (y a veces descubres) que amas esta tierra con toda tu alma. Mientras piensas, que estás muy lejos de casa... muy lejos de Galicia, muy lejos de toda esta belleza regalada por la Natura...Y entonces, cuando la tristeza es más aguda, cuando crees que no puedes más y vas a reventar a llorar... te das cuenta que esta tristeza es algo muy agradecido, es algo que necesitas, pues esta tristeza, que provoca que pese a vivir a más de 1300 km de Galicia sigas oliendo la niebla, el orballo y la lluvia, es una tristeza que traspasa fronteras, tanto del tiempo como del espacio. 

No sé que pensaréis... pero yo creo que eso significa que tenemos algo digno de ser echado de menos, tenemos algo, algo muy mágico e incomprensible. Podemos evocar el olor de la lluvia, podemos saborear la fuerza del viento, la frescura de la niebla... y el rugido del mar.

Enhorabuena. Ya tienes una idea bastante cercana de lo que es la morriña...

3 comentarios:

  1. homee, yo por lo menos también siento esa morriña de Galicia, aunque no haya nacido, esa mezcla de lluvia, ría, monte... que es como magnetica, no?

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  2. Gallego no se nace... se hace. Si pisas Galicia, la absorbes, la hueles, la sientes... Y te enamoras de ella... ya eres gallego. Bienvenido.

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  3. Increible descripción de la morriña. Sé perfectamente lo que sientes porque lo viví hace años cuando estudiaba en Pamplona. Un beso enorme desde Galicia

    Isa

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Angkor Vat.

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Mi sopa primitiva.