martes, 1 de noviembre de 2011

Social Anthropology.

Son las cuatro de la tarde, casi las cinco. Hoy hace un día hermoso, acabo de coger una mandarina de la nevera y me he fijado. Hay unas cuantas nubes, el Sol empieza a acostarse, rozando ya las altas montañas de Barcelona. La inclinación hace que entre de manera especial por la ventana, motivándome pensamientos de melancolía. Es algo indescriptible, de esas cosas que solo sientes cuando los planetas coinciden en una alineación sin precedentes, cuando escuchas la música adecuada, cuando comes una comida determinada, cuando hablas con la gente que debes, cuando coinciden todos estos factores, sientes esa sensación de total plenitud espiritual.
Felicidad. 
Es la única palabra que puedo asociar con este sentimiento tan poco común hoy día. No diversión, no alegría, no entretenimiento. Felicidad. Amplia, plena, suave, agradable, cálida felicidad. Ahora suena Roxette, Spending my time, pero la canción que ha motivado todo esto ha sido I must have been love, del mismo grupo. Estoy disfrutando ampliamente de una mandarina. Se oculta el Rey Astro por fin tras una montaña. Falsa alarma, vuelve a salir, ha sido una nube.
Simplemente, soy feliz ahora, quiero que esto dure para siempre, pero no lo hará. En unos minutos, puede que horas, esta sensación desaparecerá tan rápido como apareció. Me da igual, lo bueno de estos momentos es que duran poco, y por ello nos son más preciados. Voy a aprovechar para estudiar Antropolgía. Ahora es el momento. El Sol ha dejado de brillar, será una nube errante, ya volverá a salir.

1 comentario:

  1. Ahhhhh,qué estupendas son esas sensaciones de plenitud efímera. Casi pude saborear tu mandarina. Y por cierto,la canción de Roxette que motivó todo eso, es preciosa también.
    Un beso grande;gigantesco.

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Angkor Vat.

Angkor Vat.
Mi sopa primitiva.