lunes, 5 de diciembre de 2011

Love.

Suenan los Beatles.
Mirarla a los ojos, ver su cara y sonrisa, sentirla cerca, aunque esté lejos, olerla, aunque no la hayas visto en días, oírla, aunque no te hable... Y cuando la ves de verdad, miras a su cara, su sonrisa, su pelo, su barbilla, su nariz, su lóbulo de la oreja derecha, y no puedes dejar de sonreír, lo intentas, intentas con todas tus fuerzas disimular, intentas tapar tu felicidad como intentarías atrapar el humo de un cigarro en un bote de mermelada, pero esta felicidad, como el humo del bote, sale por los bordes, golpea con fuerza, y aunque en el fondo no quieres, haces fuerza para cerrar la tapa, no puedes, y esa felicidad desborda por todas las esquinas de tu cara. Y no puedes parar de sonreír. No puedes, y dejas de intentarlo. 
Decides hacerlo, lo asumes, no importa lo que piensen los demás, nada te importa ya, sólo esa electricidad que te sube por la espalda, y esa fuerza inconmensurable, más fuerte que todas las centrales nucleares y los tanques del mundo, esa fuerza que te obliga a hacer lo que, muy estúpidamente, intentabas evitar hace unos segundos.
Una sonrisa que abarca toda la cara, una sonrisa que ilumina toda una habitación, una sonrisa con la que te podrías armar para vencer a todos los males del mundo, una sonrisa que destroza depresiones, tristezas y malos pensamientos, y piensas "Es maravilloso".
Y sonríes.

2 comentarios:

  1. Ohhh,una sensación por todos vivida, o eso espero :)
    Muy lindo Rubén! Me hizo gracia lo de mirar el lóbulo de la oreja derecha jajaja!
    Grandes besos y abrazosss!

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Angkor Vat.

Angkor Vat.
Mi sopa primitiva.