martes, 3 de abril de 2012

Sevilla. 1559.



Sevilla, 1559,
Jesús decide visitar a sus hijos precisamente donde están ardiendo las hogueras inquisitoriales y se mezcla entre la multitud; ésta le reconoce a pesar de su silencio, le sigue... Desgraciadamente también está allí el Inquisidor General que ordena el prendimiento de Jesús: la multitud que unos momentos antes lo adoraba con júbilo cae ahora de rodillas ante el Inquisidor General. Sigue el diálogo que el Inquisidor General quiere mantener con el reo, pero que en realidad es sólo un monólogo. El discurso del Gran Inquisidor se llena de palabras lacerantes: “¿Para qué has venido a estorbarnos?...Todo fue transmitido por Ti al papa, de manera que ahora está ya todo entre las manos de éste... No nos estorbes... Hemos corregido tu obra y la hemos asentado sobre el Milagro, el Misterio y la Autoridad... Al reconocer humildemente la débil condición de la Humanidad, al aliviar su carga y al pedirle que peque, pero con nuestra autorización, ¿no hemos demostrado amarla?... ¿por qué has venido a estorbarnos?... lograremos al fin convencerlos de que no serán realmente libres hasta que renuncien a su libertad a favor nuestro, cometiéndose a nosotros... comprenderán la inmensa ventaja que este hecho supone... les demostraremos que la felicidad de los ingenuos es la más dulce que pueda existir... nos admirarán, nos temerán y se sentirán orgullosos de nuestro poder y de nuestra inteligencia... temblarán ante nuestra ira... les obligaremos a trabajar... les diremos que toda falta cometida con nuestra autorización les será perdonada... nos adorarán como a bienhechores suyos... nos harán entrega... de sus conciencias... la humanidad ... será feliz... exceptuando a los miles de personas que la dirijan. Porque tan sólo nosotros, que guardaremos el misterio y el secreto de todo, seremos desgraciados... seguiremos seduciéndoles con la promesa de una recompensa eterna y celestial. Aunque si realmente existiera otro mundo, no sería, sin duda, para gentes como ellos...”.

2 comentarios:

  1. Esta bien, pero parece como si le faltara un final...

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    1. Jajaja ojalá fuera mío. Quieres el final? Pues lee Dostoievsky- "Los Hermanos Karamazov".

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Angkor Vat.

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